Subaru Impreza

Subaru retoma la comercialización de este compacto y lo hace a caballo de su recién estrenada quinta generación. Se relanza así el Subaru Impreza y lo hace con un único motor bóxer, de cuatro cilindros horizontales opuestos dos a dos, por supuesto; de gasolina, con 1,6 litros y 114 CV. Se podrá elegir entre dos niveles de acabado, Sport (S) y Executive (E) y, en ambos casos, siempre con la tracción total Symmetrical AWD, de reparto variable y universal en todos los Subaru. Asimismo, la única caja de cambios es una automática de variador continuo (CVT), la Lineartronic, a decir de Subaru, imprescindible para sacar todo el provecho posible al Eyesight. Es el nombre del sistema que aglutina todas las ayudas a la conducción Eyesight. Es de serie en los dos niveles del Subaru Impreza 2018. Su columna vertebral se basa en las tres cámaras situadas junto al retrovisor interior y a sus lados. Incorpora la función de aviso de colisión, la asistencia a la frenada de emergencia, el aviso y control de salida en el carril, que funciona sin rebotes al aproximarse a la línea y advierte rápidamente si el conductor ha soltado el volante, desactivándose, el control de velocidad de crucero adaptativo, con cuatro niveles de proximidad con el coche precedente, etc. Las informaciones sobre estas ayudas se concentran en una pantalla a color de 6,3” situada en la parte superior de la consola central, y donde también se ofrecen datos sobre el funcionamiento de la climatización.