Toyota Auris

Desde hace años Toyota apuesta muy fuerte por los híbridos, y este Auris es la viva prueba de la confianza en la marca de esta tecnología de propulsión, en la que es líder de mercado. El Toyota Auris de tercera generación es ‘más coche’. Tiene un diseño mucho más agresivo que el de su predecesor y mide 4,37 metros de longitud, 4 cm más que el modelo saliente. Si os parece más ancho y bajo… es porque lo es: es 3 cm más bajo y ancho que el actual Toyota Auris. El frontal luce unas ópticas de diseño rompedor y unos LEDs diurnos con los que parecerá que el coche tiene “colmillos”. No es tan atrevido como el Toyota C-HR, pero su calandra es como mínimo muy llamativa.
Toyota ha decidido aplicar un esquema bicolor a sus últimos lanzamientos, y el Auris no se libra. La unión de ambos colores se produce en el pilar C, de aspecto flotante. En la zaga hay dos colas de escape y un spoiler prominente, así como dos pilotos afilados, con un tinte azulado en sus versiones híbridas.
El nuevo Toyota Auris pasa a estar construido sobre la plataforma modular TNGA, recién desarrollada por Toyota. Esta plataforma es usada por coches como el Toyota Prius de cuarta generación o el Toyota C-HR, que en ambos casos disfrutan de un buen paso por curva, sacando una sonrisa al conductor. Busca un mayor dinamismo de conducción, y está construida tanto con una mayor ligereza y rigidez en mente. Para muestra un botón: el centro de gravedad del Toyota Auris está 20 mm más cerca del suelo que en su segunda generación.
El corazón de los renovados Toyota Auris será híbrido. Hay dos motorizaciones híbridas. La primera es la ya conocida unidad de 1.8 litros y 122 CV de potencia combinada, ya disponible en los Toyota Prius y Toyota C-HR. La otra será un nuevo sistema híbrido llamado THS II. Su corazón es un nuevo motor 2.0 de ciclo Atkinson y 109 CV, combinado con un motor eléctrico más potente y una batería de hidruro-níquel de 1,4 kWh de capacidad. El resultado son 180 CV de potencia combinada.
Con unas prestaciones que ya no están tan lejos de las de un compacto deportivo, Toyota quiere demostrar que emoción al volante es compatible con consumos muy contenidos. Al igual que en los anteriores híbridos de la marca, se sigue apostando por un cambio epicicloidal de variador continuo, la solución más orientada a la eficiencia.
Además de los híbridos, hay un motor 1.2 turbo de cuatro cilindros y 116 CV. No existe la opción diésel en la gama. Y no parece importarles, teniendo en cuenta que más de la mitad de sus ventas en mercados como el español corresponden a coches híbridos.