Ascensión

El octeto de la Ezpatadantza de Leitza baila la danza clásica ante la mirada de todo el pueblo. El espectador de la fotografía, sin embargo, no puede evitar centrarse únicamente en los bailarines, pues sus trajes blancos y la luz directa del sol hacen que destaquen sobre cualquier distracción del fondo. Las casas y el público quedan relegados a la sombra, otorgando todo el protagonismo a lo esencial. El movimiento ligeramente descoordinado de los danzantes dibuja un recorrido visual que guía la mirada por encima de cada uno de ellos.