Un instante cargado de tradición. Antes de que comience la corrida de toros de San Fermín, los alguacilillos recorren el ruedo a caballo para realizar el tradicional despeje de plaza. Es justo en el momento en que ambos jinetes se cruzan cuando toda la Plaza de Toros de Pamplona, especialmente los tendidos de sol, rompe al unísono con el característico grito de «AHyyy!». No es un grito de aviso ni de miedo, sino una costumbre festiva, transmitida de generación en generación, con la que el público jalea ese instante y convierte un sencillo cruce de caballos en uno de los momentos más esperados y emblemáticos del ritual previo a cada corrida. Una tradición única de San Fermín que solo se entiende viviéndola desde dentro de la plaza.

