LUZ DE MI VIDA

Quizá algún día, cuando seáis mayores, ya no recordéis qué noche fue ni cuántos cohetes vimos. Pero espero que, al mirar al cielo, recordéis aquellas noches de San Fermín: juntos, con los ojos llenos de luz, escalofríos en el cuerpo, y esa sensación de que el mundo, por un instante, era simplemente nuestro. Ojalá entonces entendáis que esos momentos pequeños fueron, para mí, algunos de los más grandes.